Cáncer de Próstata Síntomas, Causas, Diagnóstico y Tratamiento

El cáncer de próstata es bastante común, particularmente en los hombres a partir de la cuarta década, siendo el más comúnmente diagnosticado en el sexo masculino. Estadísticamente, su incidencia aumenta con la edad.

· ¿Qué es el cáncer de próstata?

El cáncer es una enfermedad que se da como resultado de dos procesos sucesivos: la proliferación no controlada de un grupo de células, y la posterior adquisición de estas células de características malignas que les proporcionan potencialmente la capacidad de migrar a otros tejidos e invadirlos, produciendo metástasis. El cáncer se comporta de manera muy diferente en cada tejido, y a continuación expondremos cómo se manifiesta en la próstata.

· Síntomas y diagnóstico del cáncer de próstata

Existen diferentes manifestaciones de la patología maligna de próstata, generalmente se presenta como cáncer latente, oculto o clínico.
El cáncer latente cada vez se diagnostica más, siendo esto un avance muy importante (debemos recordar que en el caso de esta enfermedad siempre será muy importante el diagnóstico lo más precoz posible). El cáncer latente en la próstata se diagnostica de forma accidental, ya que no da sintomatología.
En el caso de patología maligna oculta, las manifestaciones se darán en otros tejidos debido a la metástasis, siendo indetectable en la misma próstata.
Sin embargo, sí encontramos una sintomatología característica en el cáncer clínico. Se manifestará de forma precoz con una leve obstrucción urinaria, cuando aún se encuentra localizado. A medida que el tumor se va extendiendo aumentará esta obstrucción, dificultando cada vez más la micción.
Esta sintomatología es característica pero no patognomónica, es decir, no asegura que se trate de un cáncer al no descartar otras patologías. Es por ello que será necesario realizar más pruebas para llegar a un diagnóstico preciso.
Lo primero que realizará el médico ante esta sintomatología será el tacto rectal. Un buen uso de esta técnica de exploración ayuda en gran medida al diagnóstico precoz, y es por ello que también se lleva a cabo en pacientes asintomáticos. El hallazgo de un nódulo duro, una superficie uniformemente indurada o irregular al tacto es indicativo de patología maligna. Además, se pedirá siempre la determinación del antígeno prostático específico o PSA en sangre. Un valor elevado de PSA es indicativo de patología cancerosa, pero de nuevo no descarta otras afectaciones como neoplasias benignas o procesos inflamatorios de la próstata. Estas dos pruebas se incluyen dentro de las pruebas de screening del cáncer de próstata, dirigidas a buscar lesiones preclínicas de cáncer de próstata en pacientes asintomáticos de avanzada edad. De esta forma, es posible descartar la presencia de cáncer cuando el resultado es negativo, pero ante un resultado positivo necesitaremos de otras pruebas más específicas para el diagnóstico preciso.
La biopsia de próstata es el método indicado, puesto que permitirá extraer una muestra del tejido prostático y analizarla histológicamente. Mediante esta sí se puede llegar a un diagnóstico exacto y estadiaje de la enfermedad (muy importante en cáncer para orientar el tratamiento). Destaca la biopsia de próstata por fusión de ecografía transrectal y resonancia magnética multiparamétrica, técnica que está ofreciendo resultados más precisos y reduce el daño al paciente.

Cancer de Prostata Sintomas

· Causas del cáncer de próstata

Como todos los tipos de cáncer, el componente imprescindible para el desarrollo de la enfermedad es el genético, pero existirán varios factores que determinarán la aparición de este. Destacamos los siguientes:

  • Factores genéticos: en el cáncer de próstata existe un fuerte componente genético y familiar. Aunque no se ha determinado el gen que interviene directamente, se ha comprobado que la enfermedad familiar predispone de forma notable.
  • Factores endógenos: estos son algunos como la edad, raza o las hormonas. Como ya hemos dicho, la edad es uno de los factores predisponentes con más peso, aumentando exponencialmente la probabilidad. También cabe destacar varios estudios que resaltan la mayor incidencia en los hombres afroamericanos. Además, aunque no se ha probado con certeza, existen evidencias de la influencia hormonal en el cáncer de próstata.
  • Factores ambientales: son aquellos a los que nos vemos expuestos generalmente debido a nuestro estilo de vida. La dieta influye en gran medida: el consumo excesivo de grasas altera el patrón de producción de las hormonas sexuales, predisponiendo a la aparición del cáncer. Otros factores de riesgo de los que se tiene menos evidencia son el consumo de tabaco, el estrés y las relaciones sexuales de riesgo.

Cómo prevenir el cáncer de próstata

Es cierto que el componente genético y familiar tiene bastante peso en la aparición de esta enfermedad. Sin embargo, evitando los factores de riesgo como el consumo de tabaco, la dieta rica en grasas o el estrés disminuiremos la probabilidad de padecer un cáncer de próstata.

· Tratamiento del cáncer de próstata

El cáncer tiene una gran cantidad de tratamientos diferentes que siempre dependen del tipo de cáncer, de su estadiaje y su potencial maligno y del estado de diseminación de este. Generalmente existen tratamientos para tumores localizados y otros tratamientos sistémicos para cuando el cáncer ha dado o ha podido dar metástasis. Hay algunos tipos de cáncer que no son muy malignos y que si se diagnostican de forma precoz pueden tratarse de forma local con muy buenos resultados. Sin embargo, hay otros más agresivos en los que, aunque el hallazgo encontrado sea un pequeño tumor, existe la posibilidad de que algunas células cancerosas se hayan diseminado e invadido otras localizaciones. Este grado de malignidad normalmente viene dado por el tipo de células del cuerpo que adquieren estas características, ya que algunas se comportarán “mejor” que otras. Algunos de los tratamientos empleados en cáncer de próstata son:
– Cirugía: está indicada en tumores de próstata localizados, claramente definidos y en los que existe seguridad de que no ha habido diseminación. Es una buena opción cuando se consigue un diagnóstico precoz.
– Radioterapia: se basa en la radiación del tumor con la intención de destruir las células malignas. Se debe realizar un estudio de radioterapia completo mediante pruebas radiológicas para planear con exactitud el tratamiento, y sobre todo intentar no dañar los órganos importantes contiguos al tumor. A parte del objetivo curativo, también se puede plantear como tratamiento coadyuvante para disminuir el tamaño del tumor antes de una cirugía, por ejemplo. Es un tratamiento para tumores localizados o poco extendidos.
– Hormonoterapia: buscará frenar el crecimiento del tumor, influyendo en cómo actúan las hormonas sobre las células prostáticas.
– Quimioterapia: en el caso de un cáncer diseminado es el tratamiento indicado. Se usarán fármacos agresivos que actúan de forma sistémica. Como inconveniente tiene numerosos efectos adversos, ya que debilita al paciente.
– Bifosfonatos y radiofármacos: el uso de bifosfonatos está indicado para cáncer de próstata en estado avanzado, ya que es muy común su metástasis en hueso, y estos van dirigidos a aumentar la densidad ósea perdida en la metástasis, tratando de mejorar la calidad de vida del paciente (el objetivo no es curativo). Los radiofármacos también estarán dirigidos contra las metástasis óseas, buscando disminuir el dolor en estos pacientes.
Cabe señalar que no existe un tratamiento específico para cada tipo de cáncer, sino que son muchos los factores que influirán en la elección, y que serán estudiados en detalle por una comisión de especialistas en cada paciente.

· Complicaciones del cáncer de próstata

La complicación por excelencia del cáncer es la metástasis. Esta es la diseminación de células cancerosas, que viajan a través de la linfa o la sangre y se instalan en otros tejidos del cuerpo, invadiéndolos y desarrollando nuevos tumores agresivos. La más común en cáncer de próstata es la metástasis en hueso, aunque también se podría dar en ganglios linfáticos, pulmones, hígado y cerebro.

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